¿Te has preguntado cómo es la vida de un diseñador gráfico en una agencia de publicidad?

Detrás de la pantalla que muestra la magia del arte publicitario que aparece ante nuestros ojos día a día, se encuentra un mundo, conformado de mentes que se encargan de interpretar e ilustrar las ideas de las grandes compañías comerciales.


Al pertenecer a ese mundo, al que yo llamo mi Birth Group, he podido aplicar mi conocimiento y habilidad para formar parte del grupo de diseñadores gráficos; donde he conocido amigos artistas, cada uno con sus particulares aptitudes, que al igual que yo usan para cumplir el objetivo esencial de crear imagen a partir de un arquetipo.





Basándome en mi experiencia como miembro de una agencia creativa, cada día es distinto al anterior, una vez que estoy sentado frente a mi pc, todo un mundo digital me espera.


Tengo diferentes tareas de diversos estilos y distintas aplicaciones, como imágenes, videos, ilustraciones, gifs, etc. No sólo paso las horas aferrado a lo que estoy destinado a realizar en el día, existen otras actividades que se cumplen en la agencia, como presenciar las juntas de todas las mañanas, donde nos ponemos al corriente de los diferentes deberes que hacemos cada uno de nosotros para contribuir a nuestra agencia de publicidad. También participamos en reuniones que favorecen a un constante aprendizaje, resolvemos dudas y nos apoyamos entre todos. La modalidad virtual en la que nos mantiene esta época de pandemia, no es de toda la semana, a veces, podemos permitirnos ir al menos dos días a las oficinas de Birth, donde me encuentro con algunos amigos, cada quien entretenido en su propio arte. En ocasiones compartimos la hora de comida, tomamos un pequeño receso, nos divertimos con partidas de futbolito, refrescando l


a mente, para luego volver al modo Ctrl (+) diseñar.




Me dedico a hacer lo que más me gusta, siempre habrá ratos en los que me sienta




presionado, porque lo que hago conlleva grandes responsabilidades, pero entre más disfruto diseñar, no siento el paso del tiempo. Lo que hago es prácticamente terminar los trabajos, y prepararlos para que finalmente se suban a las distintas plataformas digitales. Así que primero, antes de que yo pueda empezar a diseñar, la idea principal pasa inicialmente por algunos filtros previos, que desarrollan el estilo, la intención, y los parámetros establecidos por el cliente, de esta forma la marca recibe una identidad. Una vez que llega mi turno de diseñar, soy libre, a partir de conocer lo que necesito tener presente durante mi lapso creativo. Así entonces, mi deber es representar visualmente el mensaje que se pretende hacer llegar al otro lado de la pantalla donde me encuentro. Después, mi composición visual pasa por una revisión, no porque desconfíen de lo que sé hacer, de hecho, son bien aceptadas mis propuestas, pero es importante que mi compañero y líder, me dé un punto de vista, una opinión de cómo mi trabajo se puede ver mejor, de modo que siempre aprendo algo nuevo, y así algunas veces me salvo del famoso cambio, y mis diseños pasan intactos


por la revisión.


Como miembro de una agencia de diseño, puedo decir que el diseñar tiene completa


libertad dentro de sus propios límites, porque al final se trata de convencer al cliente de que se logró ilustrar correctamente o mejor la idea que tenía en mente. Un diseñador tiene el poder de reproducir una y otra vez diferentes maneras de plasmar un sólo concepto, es libre de dejar su esencia en una imagen, porque a pesar de tener parámetros firmes, su creatividad no se termina ahí, de hecho, es en ese punto donde la magia comienza para un diseñador.









Cristian Romero Flores, integrante en el área de Branding en Birth Group.


Comentarios, dudas y reclamaciones:

equipoeditorial@birth.com.mx






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